Ir al contenido principal

"El centro del corazón" [29/XII/2021]

Muy querida Filotea, te escribo esta carta para advertir a tu corazón. Para que tu corazón no se apegue en nada al demonio, al mundo y a la carne; sino que se apegue solo a Dios.

Muy querida Filotea, el Diablo nos quiere lejos de Dios y se sirve de sus demonios, se sirve del mundo y se sirve de la carne, para separarnos de Dios y arrastrarnos junto a sí. ¿Crees que el Diablo quiere tu bien? ¿Crees que el Diablo es tonto? Mira que el Diablo sabe más por viejo que por Diablo, ¿acaso él te presentaría el mal directamente? No, sino que lo presenta disfrazado, haciéndonos creer que es un gran bien para nosotros, cuando realmente es un gran mal para nosotros.

Muy querida Filotea, te invito a una intensa vida de oración, a una intensa amistad con Dios, a una gran relación íntima y personal con Dios; pues la persona que vive en oración vive en humildad, vive en verdad: sabe que Dios es Todo, que él es nada; que todo lo espera de Dios, que nada espera de sí; que trabaja como si todo dependiera de sí, que reza como si todo dependiera de Dios. La oración, mi querida Filotea, nos une con Dios y hace cada vez más robustas las virtudes infusas en el Bautismo: fe, esperanza y caridad.

Muy querida Filotea, te escribo esta carta para recordarte que el centro de tu corazón ha de ser Dios y no ha de ser demonio, mundo y carne. ¿Cómo sé que el centro de mi vida es Dios y no es demonio, mundo y carne? Ahí tienes los Diez Mandamientos y el Mandamiento del Amor, este es el espejo donde se ha de mirar tu corazón. Así sabrás si el centro de tu intimidad es Dios o es demonio, mundo y carne.

Dios que ha empezado en ti esta buena obra, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús.

Comentarios

Entradas populares de este blog

“José, con su vida, parece querer decirnos que...” [24/XI/2021]

“José, con su vida, parece querer decirnos que siempre estamos llamados a sentirnos custodios de nuestros hermanos, custodios de quien se nos ha puesto al lado, de quien el Señor nos encomienda a través de muchas circunstancias de la vida.” Audiencia General, 24/XI/2021, Papa Francisco • • • • Comentario ¿Soy yo el guardián de mi hermano? (Gen 4, 9). Ciertamente somos guardianes, custodios de nuestros hermanos, de todos y cada unos, sea quién sea. Todos estamos encargados del cuidado de todos, hemos de comprometernos todos con todos. Y todos somos custodiados y guardados por el Custodio, por el Guardián. Jesucristo es nuestro Custodio, nuestro Guardián. El aprendió esta tarea de su padre José encargado de custodiar y guardar a la Sagrada Familia, custodio y guardián de Jesús y María. Y Dios nos preguntará por nuestro hermano ¿dónde está tu hermano? (cf. Gn 4, 9) ¿le has cuidado? ¿le has cuidado como Jesús te cuida? ¿le has cuidado como Jesús le cuida? ¿te has preocupado por él? ¿te ha...

“Sorprende el armamento que...” [15/III/2022]

“En Toledo las fuerzas adictas al alzamiento quedan atrincheradas en el Alcázar, que muy pronto es acercado y asediado por el ejército republicano. Antonio ha entrado en la fortaleza, como defensor, con la convicción de que ése es su deber. Sorprende el armamento que se ha llevado para este combate: el evangelio, el rosario y el cilicio. Una vez dentro del alcázar pondrán en sus manos un fusil. En casa queda el resto de la familia.” José Rivera Ramírez. Pasión por la santidad, Fundación GRATIS DATE (pág. 18), José Manuel Alonso Ampuero • • • • Comentario El cristiano debe llevar consigo el evangelio, el rosario y la cruz. Estos nos recuerdan las palabras de Jesús. Evangelio: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios  (Mateo 4, 4) y, aquel otro que dice, s i a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra  (Juan 15, 20). Rosario: ¿No habéis podido velar una hora conmigo?...

“Tiempo para Dios” [31/V/2022]

Teófilo, mi tan querido Teófilo, te escribo esta carta para recordarte que estoy vivo y te quiero vivo. Teófilo, vivo en el Sagrario, mi casa entre los hombres. Mas tengo contra ti y contra muchos el que no me visitáis lo suficiente. ¿Quieres vivir? Yo soy la Vida. ¿Quieres saber? Yo soy la Verdad. ¿Quieres ser bueno? Yo soy la Bondad. ¿Quieres contemplar lo bello? Yo soy la Belleza. ¿Quieres amar? Yo soy el Amor. Teófilo, ven a Mí y procura de pasar largos ratos conmigo: unos dialogando, otros callando; unos alegres, otros tristes; unos sonrientes, otros llorosos; unos gozosos, otros dolorosos... Así es, mi tan querido Teófilo, amor y cruz están unidos. El amor puro no es el que está en los momentos alegres y gozosos, sino el que ante todo está en los momentos tristes y dolorosos. Los momentos dolorosos y tristes son como las noches, solo son alumbrados por un puñado de estrellas y de la Luna, pocas estrellas y lunas, pues son pocos los que aman en la cruz. Los momentos gozosos y aleg...