Ir al contenido principal

“Tiempo para Dios” [31/V/2022]

Teófilo, mi tan querido Teófilo, te escribo esta carta para recordarte que estoy vivo y te quiero vivo.

Teófilo, vivo en el Sagrario, mi casa entre los hombres. Mas tengo contra ti y contra muchos el que no me visitáis lo suficiente.

¿Quieres vivir? Yo soy la Vida. ¿Quieres saber? Yo soy la Verdad. ¿Quieres ser bueno? Yo soy la Bondad. ¿Quieres contemplar lo bello? Yo soy la Belleza. ¿Quieres amar? Yo soy el Amor.

Teófilo, ven a Mí y procura de pasar largos ratos conmigo: unos dialogando, otros callando; unos alegres, otros tristes; unos sonrientes, otros llorosos; unos gozosos, otros dolorosos... Así es, mi tan querido Teófilo, amor y cruz están unidos. El amor puro no es el que está en los momentos alegres y gozosos, sino el que ante todo está en los momentos tristes y dolorosos. Los momentos dolorosos y tristes son como las noches, solo son alumbrados por un puñado de estrellas y de la Luna, pocas estrellas y lunas, pues son pocos los que aman en la cruz. Los momentos gozosos y alegres son como las mañanas, son alumbrados por el Sol, por muchos soles, pues son muchos los que aman en la luz.

Teófilo, mi tan querido Teófilo, quiero de ti y de cada cristiano que vuestro amor sea como mi Amor, el cual está en los momentos de luz y en los momentos de cruz, en los momentos de alegría y en los momentos de tristeza, en los momentos de gozo y en los momentos de dolor. Pasa tiempo conmigo, pues solo conmigo, en trato frecuente conmigo, tendrás un amor como mi Amor. Teófilo, sé varón de vida de oración frecuente y de vida sacramental frecuente. Te digo esto, porque el que tu amor sea como mi Amor, no es una cuestión de gracia natural, sino de gracia sobrenatural; no es una cuestión de tus fuerzas, sino de mis fuerzas. Pon todo de ti, que Yo pondré y pongo todo de mí. Ámame con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas; que Yo te amaré y te amo con todo mi Corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas. Déjate modelar por Mí, por mi Amor, por mi Gracia.

Agapito

Comentarios

Entradas populares de este blog

“José, con su vida, parece querer decirnos que...” [24/XI/2021]

“José, con su vida, parece querer decirnos que siempre estamos llamados a sentirnos custodios de nuestros hermanos, custodios de quien se nos ha puesto al lado, de quien el Señor nos encomienda a través de muchas circunstancias de la vida.” Audiencia General, 24/XI/2021, Papa Francisco • • • • Comentario ¿Soy yo el guardián de mi hermano? (Gen 4, 9). Ciertamente somos guardianes, custodios de nuestros hermanos, de todos y cada unos, sea quién sea. Todos estamos encargados del cuidado de todos, hemos de comprometernos todos con todos. Y todos somos custodiados y guardados por el Custodio, por el Guardián. Jesucristo es nuestro Custodio, nuestro Guardián. El aprendió esta tarea de su padre José encargado de custodiar y guardar a la Sagrada Familia, custodio y guardián de Jesús y María. Y Dios nos preguntará por nuestro hermano ¿dónde está tu hermano? (cf. Gn 4, 9) ¿le has cuidado? ¿le has cuidado como Jesús te cuida? ¿le has cuidado como Jesús le cuida? ¿te has preocupado por él? ¿te ha...

“Sorprende el armamento que...” [15/III/2022]

“En Toledo las fuerzas adictas al alzamiento quedan atrincheradas en el Alcázar, que muy pronto es acercado y asediado por el ejército republicano. Antonio ha entrado en la fortaleza, como defensor, con la convicción de que ése es su deber. Sorprende el armamento que se ha llevado para este combate: el evangelio, el rosario y el cilicio. Una vez dentro del alcázar pondrán en sus manos un fusil. En casa queda el resto de la familia.” José Rivera Ramírez. Pasión por la santidad, Fundación GRATIS DATE (pág. 18), José Manuel Alonso Ampuero • • • • Comentario El cristiano debe llevar consigo el evangelio, el rosario y la cruz. Estos nos recuerdan las palabras de Jesús. Evangelio: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios  (Mateo 4, 4) y, aquel otro que dice, s i a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra  (Juan 15, 20). Rosario: ¿No habéis podido velar una hora conmigo?...